Publicado en la revista Los Chilotes
Para hablar de los orígenes del futbol en Jinotepe y del glorioso equipo Xilotepelt, necesariamente se debe recurrir a las páginas de la historia de este pueblo, más allá de los años 50 cuando este deporte en su forma más primitiva surgió del seno de la familia Flint. Al menos a esta deducción nos lleva el testimonio de Emerson Flint, a quien los jugadores del Xilotepelt, le reconocen como precursor del futbol en esta ciudad. “Mi papa jugó futbol, cuando el futbol era bola y hombre… es que antes no había reglas en el futbol y era matar al hombre para quedarse con la bola” – relata Emerson Flint.
Emerson Flint, según narra, es descendiente de los filibusteros, pues su padre fue médico de William Walker. “Por eso no lo mataron” – asegura. Su iniciación en el futbol data de los años 50; su primer equipo fue el Centroamérica, que jugaba en una liga estudiantil. Tiempo después al llegar a Carazo jugó con el Diriangén de entonces, con este equipo jugó por un período de tres años ocupando la posición de defensa. Haciendo memoria Flint recuerda a algunos de los jugadores con quien compartió muchos encuentros en el Diriangén; Napoleón Molina, Catarrito González, el Tiquillo Dávila y Eduardo Fiero, mejor defensa de Nicaragua y mejor jugador a nivel centroamericano. “Dejé de jugar por que le agarre miedo al futbol, me sacaron del campo medio muerto por los Navarros, se volaron a toda la línea de media del Diriangén; el centro medio, el medio izquierdo, el medio derecho y después siguieron con las defensa y nos pegaron una goleada de 6 a cero, esos Navarros eran unos asesinos del campo, jugaban con El Aduana que era una selección de toda Nicaragua”. El futbol, agrega, era muy distinto “ahora todos juegan delantero y defensa y antes las defensas no se meneaban de la defensa y los delanteros no bajan a las defensas, ahora es más completo el futbol”
Ya por esa época realizaba sus prácticas en unos campos propiedad de la familia, en el barrio San Antonio, practicaba también en el panteón, así logró influenciar a los chavalos que en años posteriores escribirían la historia del memorable equipo Xilotepelt. “Ahí jugaban los jugadores del primer equipo que llevamos a la primera división, éramos de segunda fuerza” – recuerda. 
El primer equipo
Marcos Antonio Román (Chimín) creció en el barrio San Antonio de Jinotepe. A la edad de 15 años, según recuerda, tuvo en sus manos la primera pelota de fútbol por medio de un amigo que la había recibido de regalo en la navidad. “A él no le gustaba mucho el fútbol y yo mucho se la prestaba… ahí me empezó a encantar el futbol”.
Antes de empezar a jugar oficialmente en un equipo practicó el atletismo. Desde las 5 de la mañana, llegaba al Instituto Juan José Rodríguez a correr. A este mismo campo llegaba a practicar futbol el equipo de Don Emerson Flint integrado mayormente por sus hijos y sobrinos. Fueron ellos quienes le invitaron a formar parte del que se conoce como el primer equipo de futbol en esta ciudad. “Empecé a jugar con don Emerson Flint, que me imagino que es él quien trajo el futbol a Jinotepe. Don Emerson nos llevaba en su Jeep Willy color verde a jugar al Rosario, ahí nos andaba al grupo de chavalos jugando”
Tiempo después, ya en los años 80, cuando el Xilotepelt sube a primera división Román jugaba para el Diriangén. “Yo me vengo con Ricardo Fernández (Chambacú)… cuando nos damos cuenta que el Xilotepelt sube a primera división”. Para entonces la liga ya era regida por la FENIFUT. “No devengábamos salario, si podían nos conseguían los tacos, pero si no, pues el que podía buscárselos se los buscaba”.
Ya con este equipo se logró llegar a cuartos de final e inicia la controversial competencia con el Diriangén que se convertiría en el clásico encuentro deportivo de Carazo. “Siempre ha sido un logro para cualquier equipo cuando le ganas partido al Diriangén. Hubieron algunos partidos que le ganamos y eso sigue siendo un gran triunfo”. Jugaban también a nivel nacional el equipo de la UCA, el América, los Búfalos, el Masaya, el Chinandega y existía el Estelí pero no era tan fuerte como hoy.
Agrega Chimín, que el estadio Santa Julia, en donde realizaban las practicas y algunos partidos, era de madera y estaba ubicado en el local del actual estadio jinotepino, pero en dirección este – oeste. Dámaso Silva fue uno de los primeros entrenadores.
Xilotepelt, destacado por la crónica deportiva
Para David Mora en el futbol no es solo necesario tener un equipo audaz, sino también una directiva audaz. Mora se integró al Xilotepelt cuando este equipo estaba en segunda división en los años 80, primeramente jugó; luego se atrincheró en la directiva para apoyar al equipo en la organización y en la gestión del patrocinio. Recuerda que en una ocasión los muchachos se fueron a una fiesta y no se presentaron. “Nosotros teníamos que ir a Matagalpa y estar en Matagalpa… nos miramos perdidos, entonces agarré el teléfono y llamé diciendo que habíamos tenido un accidente en la carretera y después todos los medios nos llamaban… la cuestión es que no perdimos esos puntos y nos reprogramaron” – relata sonriente.
Según recuerda el equipo lo manejaba Orlando Dávila, conocido como El Tigre en Jinotepe. Hubo un momento en que para Dávila no fue fácil seguir al frente del equipo porque demandaba gastos, es entonces que se forma la primer directiva para buscar apoyo. Recuerda que en esta directiva estaba Eduardo Gómez (Parchita), Sergio Mena, Wilmor Solano, Cesar Arburola, Juan Humberto Narváez, y un sin número de personas que trabajaban voluntariamente. De esta manera se logró que el equipo estuviera por mucho tiempo en buen puesto.
Fue un equipo muy bueno, conformado por la mayoría de los muchachos del barrio del cementerio, un equipo que le dio mucha satisfacción a Jinotepe, reforzado en algún momento por gente de Diriamba, la mayoría de ellos del equipo de CONARCA, recuerda Mora. “Disfrutamos de muchos partidos especialmente con el equipo de Masaya que era un equipo fuerte, el equipo de la UCA, Chinandega y el Diriangén”. La crónica deportiva que sigue siempre a los equipos de Managua y al Diriangén porque es histórico, le dedicó sus páginas al Xilotepelt, esto habla de la calidad del equipo, destaca David Mora.
“¡Xilotepelt va!”
La clasificación del Xilotepelt a la primera división se da entre los años 82 – 84, según recuerda Luis Manuel Aburto (Cirilo), quien fue un jugador destacado del equipo de esa época. Haciendo un poco de historia nos relata que el equipo nace en el barrio El cementerio, había una liga en Diriamba y el equipo tuvo bastante auge. “Clasificó y fue equipo campeón en ascenso y nos dio la oportunidad de ir a una eliminatoria con San Marcos y Diriamba con el CONARCA. De ahí iba a subir a una eliminatoria regional. Resultamos campeones, fuimos a la regional con Masaya, Rivas y Granada y resultamos campeones, y subimos el equipo a primera división”. De esta hazaña recuerda Cirilo que un diario nacional tituló “Xilotepelt va”. El primer Gol fue de Ricardo Fernández Chambacú, el Segundo, con el que se logra clasificar derrotando al Granada, fue de Cirilo.
Yendo un poco más allá, recuerda también que en el barrio el cementerio había un equipo que se llamaba el GEMINA, donde jugaban la mayoría de jugadores veteranos. “Nosotros íbamos a ver los partidos. Entonces estábamos chavalos, íbamos a traer el balón cuando lo pateaban ellos… ahí fue que se nos fue metiendo el futbol en nuestras venas”. El director del GEMINA fue Orlando Dávila y participaron en este equipo Ramón Campos, Mario Rivera, Cipriano Rivera, Emerson Flint (hijo), Tomas Toruño, Tomas Aguilar, Calixto Guilchrist, los Ruedas, los Sánchez, entre otros. “Éramos admiradores de ellos”. Después, según el testimonio de Cirilo, Dávila seria el bastión del Xilotepelt de las grandes batallas.
Goleador del Xilotepelt
Para Marcos Román, en el
Xilotepelt todos los jugadores eran destacados, es decir era un equipo bastante parejo y eso lograba la armonía para ganar. Pese a esto sobresale la figura de René Aguilar (El mudito Aguilar) quien por sus tenacidad atlética llegó a ser reconocido como el goleador el Xilotepelt.
Recuerda Cirilo que René en su entrenamiento corría hasta Nandaime. Aunque nunca fueron jugadores pagados, refiere que a René le daban cincuenta córdobas por gol, él lo compartía con Félix Pedro Narváez y Cirilo, delanteros y cómplices de sus hazañas. “Nos daba diez córdobas, siempre compartió”
El primer gol en primera división con el Xilotepelt lo hizo René Aguilar. René siempre ha sido un corredor maratónico, siempre ha sido livianito… le hacen un centro de banda jugando contra la UCA, y él es tan rápido, que se tira de palomita a cabecear, pero se pasa y la bola le queda atrás y como va de palomita boca abajo, voltea los pies y de taconcito mete el gol. Y se lo cantaron Out side. Nunca se me va a olvidar ese gol” – refiere Marcos Román.
Al momento de entrevistar a Luis Manuel Aburto (Cirilo) en la calle del cementerio, precisamente donde nació el Xilotepelt, René Aguilar fue avisado de la entrevista por los vecinos, éste se acercó para entregarme un recorte de periódico de la época con una fotografía suya, testimonio irrefutable de la historia del futbol y del Xilotepelt. El pie de foto: René Aguilar goleador del Xilotepelt.
Xilotepelt ayer y hoy
Para Luis Manuel Aburto (Cirilo) el Xilotepelt de hoy dista mucho del antiguo equipo por la presencia que éste tenía en los estadios. El equipo llegó a una semifinal nada más, nunca fue campeón ni subcampeón, pero fue uno de los equipos animadores en primera división. “Era un equipo que atraía a la fanaticada, los estadios se llenaban” – asegura.
Cirilo va más allá y asegura que la gente dice que no es comparable el actual equipo con el Xilotepelt viejo. “Eso parece que no les gusta, pero hay que ser claro hay una gran diferencia en la actitud de los jugadores. La actitud de ahora deja mucho que desear… antes sudábamos la camisa porque nos gustaba, no nos pagaban ni un centavo, ahora hay jugadores que ganan más que un médico y los ves en el campo y no tienen actitud”.
Por su parte Marcos Román (Chimín) recuerda al Xilotepelt como un equipo luchador. “El amor a la camiseta era diferente, porque no devengábamos salario, sino que jugábamos por amor propio, por la bandera de Jinotepe, me hubiera gustado que el Xilotepelt de antes existiera, y jugáramos un partido con ellos, estoy seguro que les ganaríamos”.
David Mora asegura que antes había mayor disciplina y la principal fortaleza era el amor por el futbol. “Para que un equipo salga adelante tiene que tener primeramente amor a su camiseta y a su pueblo que es el que lo respalda, deberíamos reunir al equipo y hacer un partido contra ellos, aunque los muchachos ya están veteranos, se mantienen en forma” – asegura.


