lunes 20 de julio de 2009

Apuntes a la memoria de Camilo y Alexis

Nicaragua perdió a dos grandes. La muerte de Camilo Zapata y de Alexis Arguello significa para el país una perdida de magnitudes que no sospechamos. Inmersos en la actividad cotidiana muchas veces olvidamos la grandeza de aquellos que han dado gloria al país. Casi les olvidamos por completo, hasta que el destino de bofetada nos saca de este letargo. La muerte tiene ese toque súbito que desconcierta, más cuando se trata de alguien a quien se le profesa tanto respeto.

La noche del 23 de Junio supe de la muerte de Camilo Zapata. Tarareé entonces, “De cara al sol”, una de las canciones más hermosas del compositor. Poesía musicalizada; un canto existencialista dedicado al amor y el desamor contrapuestos por el inexorable paso del tiempo. Esta es una de aquellas canciones que cualquier cantautor habría querido escribir y es en temas como este que se puede calcular la capacidad creativa de Camilo Zapata; ese ingenio con que logra confabular – perspicazmente – letra, melodía y armonía para hacer una gran obra. Un equilibrio que denota madurez en la ardua búsqueda del artista, si consideramos certera aquella premisa que establece que “la mejor canción es aquella que logra un equilibrio entre letra y música”.

No podría concebirse una antología musical nicaragüense sin la obra de compositores como Erwin Krüger, Tino López Guerra, Víctor M. Leiva, Otto de la Rocha, entre otros, pero es Camilo Zapata quien impone ese ímpetu y garbo que tiene el Son nica. El Solar de Monimbó, el Nandaimeño, Minga Rosa Pineda y Caballito Chontaleño son canciones que contribuyen a dilucidar el sello característico del canto y la danza folclórica nicaragüense.

Camilo Zapata – al igual que Alexis – surge del pueblo, la vieja Managua terremoteada en el 72, su labor de topógrafo lo vincula a la vida cotidiana de la gente humilde y él logra captar con ávido lente la cultura del nicaragüense y la revierte en canción. Costumbres, tradiciones, paisaje, naturaleza y lenguaje dan carácter propio al son de Camilo.

En días recientes – antes de la muerte de Alexis – un canal especializado en deportes pasó la segunda pelea que El Flaco tuvo contra Pryor. Es, según el comentarista, una de las mejores peleas en la historia del boxeo. Recuerdo las fotos de Alexis en la primera plana de los diarios de entonces. Derrotado, desconcertado en la lona. Para muchos era solo eso; la derrota. Años después, aún viendo a Alexis perder, logré entender la grandeza del púgil trazada desde otras perspectivas que antes descuide; la humildad, la disciplina, el coraje, la ética, el empeño y el carisma que hacen de Alexis un peleador querido y respetado a nivel mundial.

Definitivamente muchas veces olvidamos la grandeza de aquellos que han dado gloria al país. Algunos hasta llegamos a la falta de respeto con ellos. Personalmente lamento que un suplemento de un diario nacional se haya prestado para ridiculizar extremamente a Alexis por razones políticas, obviando su gesta deportiva que merece respeto. Ahora podrán rasgar sus vestiduras por la desaparición del campeón nicaragüense, pero la memoria colectiva no se olvida de este acto bochornoso. En todo caso ya la prensa mundial dedico al flaco explosivo sus mejores crónicas y reconocimiento oportuno. Respecto a Camilo solo espero que su música se siga difundiendo para el pueblo. Su mayor homenaje debe ser, que su canto se lleve a las barriadas, que se programe en las emisoras locales. Que su música no sea objeto de lucro de unos pocos músicos que tienen acceso al teatro nacional, ni privilegio de quienes puedan asistir a escenarios como este.